sábado, 29 de marzo de 2014

Una educación comprensiva: posibilidades de una pedagogía crítico- hermenéutica


          Mario Osorio Marques, de Universidad de Ijuí, ha planteado como uno de los temas más relevantes para le reflexión pedagógica en la actualidad el del conocimiento y la modernidad como procesos de reconstrucción. Él afirma que la reconstrucción de la educación, exigida por los tiempos de cambio, es el mayor desafío que se impone a los colectivos de educadores profesionales empeñados en la educación de jóvenes y adultos en el continente. En su análisis distingue cuatro enfoques de la educación cuya estructuración es muy seductora para los propósitos que nos hemos venido planteando en este trabajo (1).
          En primer lugar, planeta la educación como reconstrucción de la modernidad. En este sentido, lo más importante es la preocupación por los resultados de aprendizaje efectivos, la demostración de competencias teóricas y prácticas y de valores consensualmente asumidos por la ciudadanía, la creación de condiciones de equidad y la promoción de actitudes éticas que permitan que todos/as puedan convivir en democracia, con trabajos dignos, con dominio de los conocimientos y las habilidades que exigen los trabajos modernos, con plena participación de la discusión de las cuestiones públicas que a todos afectan.
          Esta visión implica una nueva manera de considerar los conocimientos otorgados por la escuela, en vista de una reconstrucción efectiva de ellos y no de una simple reproducción. Se trataría de desarrollar un proceso en que sería inseparables las capacidades cognitivas o técnicas, de las actitudes y valores frente a la vida y la sociedad; las competencias de uso del lenguaje como activa inserción en las comunidades discursivas de argumentación concretamente situadas y, como acción consciente y responsable. Este enfoque requeriría una hermenéutica de las tradiciones de la educación, a fin de identificar las posibilidades de una liberación de sus cargas negativas y conservadoras.
          Un segundo enfoque es el de la educación como paradigma ontológico del saber, en el cual educar es insertar al educando en el orden del mundo. Desde esta perspectiva, la educación se realiza en las familias, pero también en la vida pública; se valoriza la formación teórica del hombre intelectual por sobre el aprendizaje de técnicas u oficios; se opone la educación para la política a la enseñanza de las artes propias de los trabajadores. La escuela es un lugar separado y un tiempo específico para una educación intencional y sistemática. La enseñanza consiste en transmitir verdades aprendidas como inmutables y el aprendizaje es una asimilación pasiva de las enseñanzas impartidas. Enseñar es repetir; aprender es memorizar.
          Al tercer enfoque, Osorio Marques lo denomina educación moderna. Es la educación operada por el iluminismo de la Ilustración, según un paradigma mentalista de la conciencia individual. La educación es intencional en función de la preparación de los hombres para la vida y especialmente para ser productivos. No se trata de formar para realizar trabajos específicos, sino para crear las condiciones psicológicas requeridas por estas tareas; se trata de formar al trabajador al margen del contexto de las relaciones sociales que se dan en la producción y en el trabajo.
          El currículum escolar se configura como una yuxtaposición de disciplinas autosuficientes que reducen los conocimientos científicos a fragmentos desarticulados y compartimentados cerrados en sí mismos e incomunicados con las demás regiones del saber. La enseñanza se reduce a un didactismo de los contenidos y predomina un “magistrocentrismo”. A lo más, se plantea la búsqueda de una educación activa donde el educador, usando la expresión de Lewin, es un agente decisivo en la planificación del “deshielo”. Se organiza la enseñanza- aprendizaje en forma de programación sistemática y detallada, orientada por objetivos precisos y cuantificables, con metas escalonadas y patrones de desempeño verificables. El método se reduce a procedimientos tácticos en el aula y predominan las llamadas evaluaciones objetivas.
          El cuarto enfoque es la educación de la neomodernidad o nuevo paradigma. En esta perspectiva, la educación asume un papel activo en el aprendizaje colectivo e individual y potencia el desarrollo cognitivo, práctico- moral y expresivo- estético, para asegurar el dominio de diversas situaciones en la vida social y enfrentar la tradición cultural en el espacio social de convivencia, respetando las identidades personales.
          La educación es una proyección del horizonte cultural, relacional y expresivo, en la dinámica de las experiencias vividas y en la totalidad del aprendizaje humano. Personas y colectivos diversos se confrontan en un diálogo de aprendizaje, en el que cada uno, a  su modo, amplía sus posibilidades humanas.
          La escuela se determina por sus aspectos creadores propios, por su actuación pública y solidaria, de servicio a la comunidad humana donde se desenvuelve, más que por su estructura institucional. Toda la dinámica de la acción escolar se deriva de un proyecto político- pedagógico que la anima, impulsa, organiza y conduce. Las perspectivas pedagógicas se validan no sólo por su contenido intrínseco, sino también por la forma consensual de un proceso de elucidación discursiva a base de los mejores argumentos, lo más próximo posible a las condiciones ideales.
          El aprendizaje es una construcción colectiva asumida por grupos específicos en la dinámica más amplia de la sociedad, la que a su vez se construye a partir de aprendizajes individuales y grupales. Las fases de aprendizaje individual descritas por la psico y socio génesis de Piaget y Vygotsky y por la teoría del desarrollo moral de Kohlberg, se correlacionan a partir de la determinación, por parte de la sociedad amplia, de las etapas del aprendizaje.
          No existe la reproducción mecánica de contenidos, ni se trata de llegar sólo a soluciones de cuestiones problemáticas, sino que se exige se integre un proceso vivo y original de construcción de conceptos; construcción siempre ligada a las experiencias de los que participan en el proceso educativo. No existe un método único y definitivo; los métodos se crean en función de las situaciones cambiantes y los momentos diversos en que ocurren los aprendizajes. Los aprendizajes significativos no son organizados en función de ser verificados en ejercicios mecánicos o en exámenes padronizados, sino que se orientan hacia nuevas competencias comunicacionales en los campos de la cultura, la vida social y la expresión libre. Por lo mismo, la evaluación debe ser puesta en la lógica de la sistematización de experiencias educativas (2), en cuanto construcción de una dinámica integradora en que los contenidos curriculares se relacionan y organizan en forma continuada, articulándose en otras estructuras más complejas y mejor orientadas a las interpretaciones de los cambios en curso y de las nuevas relaciones percibidas.


Jorge Osorio, secretario general de CEAAL


NOTAS

(1)  Osorio Marques, Mario. Conhecimento e modernidades em reconstrucao, Editora UNIJUI, Ijuí, 1993, p. 103 y ss.
(2)  El concepto de sistematización de experiencias educativas ha sido desarrollado en la educación popular y de adultos. Al respecto véase: Barnechea, María M., Morgan, María de la Luz y González, Estela “La sistematización como producción de conocimientos”, en Revista La Piragua Nº 9, 2º Semestre 1994, CEAAL, Santiago. Palma, Diego, La sistematización como estrategia de conocimiento en la educación popular, Serie Papeles del CEAAL Nº 3, Santiago, 1992. Jara, Óscar, Para sistematizar experiencias, Alforja, San José, 1995.





En “La construcción de las políticas educativas en América Latina: Educación para la democracia y modernidad crítica en Bolivia, Chile, México y Perú”, Verónica Edwards Risopatrón; Jorge Osorio Vargas, comps. CEAAL y Tarea. Lima, 1995.

martes, 25 de marzo de 2014

Entrevista para revista de Sistema de Bibliotecas de Providencia


1.- ¿Cómo ha sido la experiencia de desarrollar proyectos en el Sistema de Bibliotecas desde hace cuánto tiempo?

       El desarrollar proyectos en el Sistema de Bibliotecas desde el 2009 a la fecha ha sido de una gruesa satisfacción jamás salida del asombro: poder constatar que la entrega de materiales, que dicen relación con la palabra creativa, con su teoría y, qué duda cabe, con mi impronta, han encontrado y re-encuentran la alimentación y retroalimentación necesaria para sentirse sencillamente impagada, vale decir, “tan plena dentro de esta larga y ancha alegría que da toda actividad relacionada con el espíritu”.


2.-¿Cuáles son los objetivos que persigues al participar en estos proyectos y cuál es tu balance hasta el momento?

      Como trabajadora y/o entrenadora de la Cultura mis objetivos apuestan a la “Palabra”, a la “A” del Abecedario. El desarrollo armónico del lenguaje, que es Verbo y es Sustantivo, que es Adverbio y es Amor, hace que el ser genérico se “diga con el otro”, jamás “contra el otro” y, en consecuencia, en mis Talleres hago especial hincapié en el concepto dador de elementos que nos vuelven más crecidos espiritualmente, más satisfechos con nosotros mismos y, a su vez, beneficiarios de mayores elementos, de “adultos” elementos para mirar, sentir y cuidar tanto la Aldea como nuestro mundo en particular. Ahora bien, en lo que se refiere al balance no puedo sino, “balancearme en aquello que alboroza por saberme colaboradora de iniciativas tan fundamentales”. El Sistema de Bibliotecas de la Municipalidad de Providencia es un espacio invaluable, un imponderable, sin duda.


3.-Sobre el Club de Lectura de Autores Latinoamericanos, cuéntanos cómo describirías esta actividad, cuál es la importancia de iniciativas como esta y, cuales son tus expectativas.

      Existe varios caminos motivadores y  con-creadores del aprendizaje en espacios como éste: por un lado, es de vital importancia aprender a familiarizarse con el texto-objeto y/o libro, aprender a apreciar su textura, más tarde su contenido, saber como el libro se distribuye en un espacio real, tangible que ofrece el Sistema de Bibliotecas, aprender a apreciar la oportunidad de crecimiento que te dan instancias como aquella, en fin, esto más bien en lo tangible, por otro lado, en lo intangible, me refiero a actividad de contenidos, aprender a indagar su temática y por tanto, darse cuenta de cuales son tus motivaciones, tus gustos, aprender en dicho aspecto a ser discriminador con lo que te atrae y/o te interpreta o no te identifica, entender siempre a la lectura como un proceso que lleva a vivir otras experiencias, que nos invita a caminar otros mundos. Dicho esto, generar debate en los espacios conversatorios que prepara el Sistema de Bibliotecas, lo que contribuye a ampliar nuestros conocimientos con-el-otro desde el libro. Una aldea más educada es una aldea más respetuosa de su cultura y de su identidad, entendiéndose por identidad su noción de “seguridad básica”, ese intangible que resuelve y luego se adapta, ese carácter que en definitiva nos vuelve más felices, más plenos.


4.-¿Cuál es el mensaje que quisieras transmitirle a nuestros vecinos y usuarios para participar en esta nueva actividad?

      Mi Maestro en Estética Literaria de la Universidad Católica y entrañable amigo, Fidel Sepúlveda Llanos, definía a la lectura, a la creación, en fin, a toda aquella actividad que tuviera relación con el espíritu, como un “acto de ocio activo que es en definitiva, el más productivo de todos los negocios”. Ocio es descanso, es reposo, es tregua por tanto, insertos en un modelo Neoliberal, en donde todas y cada una de las acciones son medibles en moneda, es significativamente fascinante ocupar el tiempo libre en este maravilloso espacio dador de otra alternativa más “productiva”, nuestro Club de Lectura.


5.-¿Deseas agregar algo más?


     Agregar, sin duda, mi reconocimiento a ustedes trabajadores de la Cultura que saben muy bien llevar a cabo su trascendente oficio como Actores y/o Gestores. La Cultura, su regadío fundamental, es indispensable a toda sociedad, la Cultura no es “la peyorativa 5ª rueda de un auto, se ocupa y luego se la deja”, la Cultura es “de cada hora y en cada día” porque, con-crea y re-crea nuestro carácter que es norte y es guía, me refiero a ese “de atrás hacia delate” para a-coger, re-coger y con-tener a nuestros niños y a nuestra gente y en consecuencia, a aquello que somos todos. A propósito del latino americanismo, también confidenciar a título personal y a modo de anécdota, que en mis inicios, como poeta,  Mistralié con la Lucila y, en mis finales con Gabriela Mistra-leo, hay una deuda pendiente con esa tremenda mujer tanto en las Letras como en el  Magisterio. Agregar finalmente que el Buen Poder no está ni en el dinero, ni mucho menos en las armas, el Buen Poder está en la Palabra y la palabra se encuentra en la lectura, lectura que nos permite ser con-el-otro, ser en-el-otro, vivir unas-otras vidas posibles que, mantengan siempre verde nuestra niñez: “Nadie es verdaderamente hombre genérico, si no mantiene verde su infancia”.