jueves, 28 de agosto de 2014

La Traición



                                                     a Jorge Teillier

La muerte danza en las encendidas
del apego:

-¡Que no quiero verte!

-Déjame en el estío.

Cómplice de esa queja la ciudad antropófaga
muestra cielos encarnados:

-¡Que no quiero verte!

-Déjame en el estío.

La calle, hasta el tope de abandonos,
amaranta en automóviles

y los fracasados                         vocean:

-¡Que no quiero verte!

-Déjame en el estío.

Cuando la aurora                       muere
el desamparo hace ruinas a los dañados
de amor:

-¡Que no quiero verte!
-Ya te dije que me dejes llorar
en el estío.


Astrid Fugellie Gezan
En “La Generación de las Palomas”

Editorial La Trastienda. Santiago, 2005.

martes, 26 de agosto de 2014

LA NOCHE DE LA JUANA SANTA






Yo imagine la flor  de la higuera,

yo la inventé,      le hice entre  la

vastedad de los sueños y el afán

de la vigilia. Yo pinté sus pétalos,

y el lado  claro del sigilo.


Yo imagine la flor de la higuera

fui su partera       y su parida; la

ingenié entre la claridad    de un

lucero     y la oscuridad del enig-

ma:- allí me arrodillé.


Lo singular,     no fue la higuera,

no fue su flor,    no fue la albura,

ni el rosario de la    Juana Santa.


Por el contario, más valió la apa-

rición    de un sacristán hermoso

mozo que,     más acá o más allá

de la suerte,   me enseñó a bailar

un tango delirante    bajo la noche.

                                                          ( en  memoria de R. J.)