sábado, 18 de enero de 2014

Esos pájaros negros


                                                 Santiago, 13 de enero del 2009.
                                         
    


Mis ojos corren-lentas

arboledas,

la memoria enciende secretos:

el pasado

su figura.



Así

esfuma, se mofa y esconde

la huída.



Furtivo

tu cuerpo sorprende, y

emprende la

pesadilla:-¡y esos pájaros negros que no dejan de volar!




A un costado del espejo

me alzo  

me hinco

para inquirir des-

memorizada.


Sobra uno de tus ojos y, uno de tus

brazos

des-venado a la

altura del izquierdo codo:-¡ y esos pájaros negros que no dejan de volar!


                                        
No son párpados,  no son cuencas

no es

tu traje negro, no

tu ánimo enfermo, no 

mi respirada en medio del

parque:-¡ y esos pájaros negros que no dejan de volar!


Astrid Fugellie



(del libro inédito, LAS   FLORES   DEL   MORIR)

domingo, 12 de enero de 2014

La mujer del antifaz


La mujer del antifaz prefiere callar, ciega

tras mas ceguera confunde, el inicio, las

gardenias.


Un recuerdo la conduce al silencio del ojo

vigilante, así intenta volver a los mosaicos
  
a los retratos.


Sus pies tropiezan, y la azotea le acoge, y

las moscas de la procesión ayudan al

montaje.


En la escena cavila y nombra, nombra por su

nombre a la miseria.


La mujer, aparece y des-aparece, tras el

telón.          


El espectáculo funciona, des-

garra,

               oprime.




Ajena, ciega  y loca ríe, y sus lágrimas le

dibujan ojeras.  


La mujer del antifaz, la mujer de la noche: 

la demente-obcecada,

la actriz venida a menos,

la madre.  

 
Astrid Fugellie

(del libro inédito, LA  MUERTEVIVA  JUEGA  CON  


NOSOTROS)