domingo, 1 de mayo de 2016

El poeta anfibio


Presentación de Astrid Fugellie del libro “Bitácora.com”, de Juan Eduardo Esquivel.

El oficio de poeta, así como el del académico que contribuye a la sociedad con su labor inasible, nace, y luego se hace no tan solo con un soplo divino sino, y además, con un trabajo constante, continuo, responsable y sostenido en el tiempo, cito: pero se trabaja exactamente con barro y con sueño…, como sostenía en su Ecuación, Canto de la Fórmula Estética, nuestro barroco Pablo de Rokha.

Entender la voz de quién nos convoca, el poeta y académico Juan Eduardo Esquivel, requiere conocer someramente ciertos hitos que conllevan su vida, lo vivido, lo ido y, los sueños de futuro.

Decir entonces que nace en Santiago de Chile durante el desarrollo, en Europa, de la Segunda Guerrea Mundial.

Su formación escolar es pública y laica, liceo Manuel Bulnes y, Victorino Lastarria.

En la Pontificia Universidad Católica de Chile, estudia filosofía donde, dicho con sus propias palabras, cito:…“confirmé mi desapego a la religión y sellé mi gusto por la poesía”.

El Golpe de Estado de 1973 significa su exilio, dolorosa diáspora para muchos, México entonces,  su segunda patria.

La UNAM, Universidad Nacional Autónoma de México lo acoge como alumno en posgrado, y  como docente.

En Bitácora.com, Esquivel registra, valga la redundancia, una  bitácora o diario de viaje, donde forma y fondo comulgan en reflexiones y poemas del cotidiano, un blog de Internet que abarca de junio a diciembre de 2014.

La tensión permanente entre las dos tierras a las cuales pertenece: la patria de origen que no recupera no obstante, sus viajes a Santiago de Chile,  y su constante información de nuestra realidad, y la otra, México,  escenario de gran parte de su quehacer profesional, y  creativo.

Y esta tirantez de idiosincrasia y cultura no puede sino ser el manifiesto de un  lenguaje, donde se construye el significado, y el significante del valor humano.

Esquivel lo sabe, ¡qué duda cabe!: versa en sus reflexiones el acto de creación poético así como, implícitamente, tanto en el poema como en la prosa des-vive, y vive la premisa heideggeriana, cito:… el lenguaje es la morada del ser

A través de esta ontología Juan Eduardo construye una patria imaginaria,  y a la vez nostálgica, así  como los negativos fotográficos de chilenos, denominación con que Enrique Lihn,  bautizara el sentido de los poemas de Bolaño, en cuya tonalidad, nunca puede aprehender en el presente no obstante, sentar  las bases de una nueva idiosincrasia, la azteca, y  cuyo raigambre no lo deja ajeno a las convulsiones sociales y políticas de esa tierra de Octavio Paz, de Juan Rulfo.

Pese a la distancia geográfica y cultural, Esquivel testimonia palabras al remoto Chile, cito:…sepan que nunca me fui…, ironizando la carta magna que nos rige como herencia de la dictadura, aclarando la diferencia entre la imagen de la patria chilena, moldeada desde el poder, y la otra historia que no siempre la refleja, o sembrando el escepticismo acerca de los valores que encumbran nuestras fiestas, ésto, en un poema de llamativo lenguaje, y cuyo título apelativo es: Ya está weno.

Juan Eduardo Esquivel reflexiona sobre nuestra “nueva idiosincrasia”, aquella que creció en el país imaginario, la  que perdió en la memoria, partiendo por el habla coloquial, monosilábica, casi jergática   en el Chile de hoy.   

Su texto En breve alude a ese laconismo conversatorio, a la premura y a la escasa empatía connacional, a la  urbe, la nuestra,  crecida tan explosivamente, cito:…convertida en una cantidad de habitantes apremiados por kilómetro cuadrado…

Del igual modo, contrapone las identidades al describir costumbres, códigos,  sustento alegórico de vida y muerte, creencia de los antepasados, cito:…“crisol complejo de naciones con sus lenguas y costumbres ancestrales (…) (68 lenguas y 364 variantes)”.

Esta diversidad de culturas, subculturas y contraculturas, en opinión de Esquivel, confluyen por sí mismas y cohabitan y, por cierto, sobresalen- una y otra vez en sustento ontológico- en la práctica de las conversaciones que el turista no advierte en un principio: el albur, la apuesta hábil de humor y doble sentido.

Pero no sólo, en esta poética, rampa la cultura de origen.  Juan Eduardo, también enarbola acerca del nacimiento del universo, desde los supuestos científicos del Big Ban.

Sus conocimientos de física contemporánea dan pie para sembrar un manto de escepticismo en relación a las explicaciones teológicas.

La verdad para el poeta, bien conoce nuestra disciplina, está en el Arte, (verdad, y belleza, (lo feo y/o lindo). Lo insinúa a partir de una reflexión y texto surgidos del emblemático film La doble vida de Verónica, del polaco K. Kieslowski.

La creación, el destino de los hombres, los alcances de la ciencia y de su ética, el tiempo en su dimensión subjetiva y la intención de atraparlo en la técnica, los límites de la razón, la memoria emotiva, la posible vida intra terrena, es su temática.

Esquivel la desarrolla. Aborda lo científicos, lo filosóficos lo mitológicos, en un despliegue ecléctico que nos llama al asombro.

Ahora bien, su vocación pedagógica no es ajena a estos diarios de ruta, las toca desde diversos ángulos, sorprenden los poemas intertextuales a partir de los clásicos cuentos infantiles por su aguda ironía y desmitificación, así como los temas contingentes que afectan al mundo ya sea por la sobre-explotación de los recursos naturales, inalienable a este desastre, el neoliberalismo desenfrenado imperante, la codicia exponencial, como en su reflexión Los cuatro elementos, donde refiere una visita junto a amigos al Valle de Vil calma, Ecuador, lugar donde el autor se pregunta si en el futuro,  el aire, y los cuatro elementos cosmogónicos, habrán, cito:… sucumbido a manos de las corporaciones globales y el emprendimiento industrial…

Bitácora.com es una compilación moderna de crónicas de viajes, viajes del mundo subjetivo y objetivo, nuestra América Latina, al más puro estilo de los cronistas españoles de la conquista no obstante,  conservar el foco de la creación estética.

Los diálogos intertextuales en torno de la literatura, con el Cántico Cósmico, de Ernesto Cardenal; el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de Federico García Lorca; las figuras inmortales de Gonzalo Rojas y Antonio Machado, e incluso el film Il Postino, basado en la novela Ardiente paciencia, de Antonio Skármeta.

Dos textos de enfático y enrabiado  dolor cierran nuestra Bitácora.cl. Uno, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, tragedia que,  desde México enluta al mundo entero, otro, lápida al posmodernismo en la ciencia de la historia.

Este poeta anfibio entonces, tan mexicano como chileno, regresa con una notable obra que aporta miradas de horizonte más amplios que el de nuestro valle central y Cordillera del Andes no obstante, su corazón en la tierra matria.

Gracias Juan Eduardo querido.


Astrid Fugellie Gezan

             Poeta