sábado, 18 de octubre de 2014

Asombro


   coger tu libro luego del asombro  

baste evocar un lirio cruzando tu casa

   baste-me el silencio de la tarde blanca,

blanca  del río,

   hoja abierta del pretérito,

así,

   tan humilde y grande  tu jardín 

albo amor,  

   alba palabra  blanca

asombro que jamás ocultas para sembrar

   el hecho,

blanca sembradora de lo otro tuyo, 

   el pablo

una en otra blanqueada,  las alturas

   hombre en hombre,

cielo,

   la montaña blanca

esa cordillera de la piedra,

   ese país y esa pena que no des-

conoces 

   y ese antiguo nombre

te obsesiona,

   porque Neftalí arbolea sobre tu  follaje.

porque un mundo de palabras avecina y habla,

   porque toda oda seguirá su  intangible

lo per-sedero del misterio,

   misterioso vivir des-

poseído.


   Inevitable entonces  no reír angustias

cuando besa y llora el lírico

   cuando en tu parral el chilito brinca

un silencio,

   y tu grande Neruda  

desase bajo la lluvia


   a la par,

él y tú,  

   la historia negra


   es que  la blanca siempre acoge lo inasible  

es que la blanca,

   lúdica y lúcida,

aurolea ese baile complejo,

   esa llaga lamentable,  

la mezquina,

  
   y en ese humado deshilar la tinta

tu palabra que nada más sale del alma blanca

blanca del rio


Astrid Fugellie

Poema dedicado a la escritora Blanca del Río Vergara

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