lunes, 2 de febrero de 2015

Mi padre y su agonía


                 A la Memoria de mi Padre



   Frente al ventanal,

aquella zoología,

nueve palomas blancas:- las miro,

me dices,

es una o ninguna cuando sueño, y

en el sueño soy otro hombre, dices,

y las nueve palomas son una o ninguna:

doblan y desaparecen, me contabas,

cuando por las tardes,   

te llegaba a ver.


   Frente al ventanal

la magia,

tú permanecías: los vidrios hablaban,

así alucinaste, 

cuando yo no estaba.


  Jamás buscas la verdad sino

el asombro,  

y cantabas, me acuerdo,

y es un recuerdo la vida, decías,

con  los ojos cerrados.



   Frente al ventanal

donde el edificio de enfrente,  

te mostró  nueve mujeres diversas,

mundos  íntimos se revelaban por los balcones,

sus ventanas,

agua de cántaros abrían puertas secretas,  

en esos inviernos lluviosos,  

cuando su arquitectura te seducía, y

nueve mujeres nuevas,

te sedujeron.


                                       
   -¡Tan pronto lunese!, dijiste

porque no eran nueve mujeres,  

sino una,  o

ninguna,   

yo no estuve.



   Frente al ventanal,

la mitología,  la biología,  la teología

la parodia y otras cinco certidumbres

inciertas:-¡son nueve!,

me contabas,  

de un lado al otro del pasillo,

 del caleidoscopio al laberinto,

nueve

o una   

o ninguna.



   El rumor de otras lenguas se unían

al color de un naciente,  

o al grito de un pájaro,   

eje blanco y rojo de esa flor encarnada,  

la que miro con ojos húmedos,  

acacia  

sobre tu lecho.


   Frente al ventanal,

el que miraste con asombro    

como si  fuera la primera vez que le veías,  

tu manera de ser,  y

de hacer tan idénticas a la flor

que retengo entre las manos,

son nueve acacias

o una,

o ninguna, dije.



   -El hombre es uno,  los poetas, uno,

sus libros,  

tan solo uno  que será,  

la suma de todos, me dijiste,

cuando velé tu agonía, y

hablamos con  largura,

nuestras larguras.



   Básteme decir

que sentí como apagabas   

de a gota,  

como te ibas

…ignoro si satisfecho o triste…,

por lo pronto,

aquel acto lo llevaste al otro lado,  

del que nada sabemos,

ni siquiera si es falso, si acaso 

existe o no existe.  



   Razonable imaginar

entonces,

que son nueve,

o es uno,

o ninguno,

Padre.



Astrid Fugellie Gezan

Santiago, 3 de Febrero del 2013.

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